Saving Peña Nieto

Fuente: SinEmbargoMX

Con motivo de los crímenes cometidos contra los normalistas de Ayotzinapa no sólo se pidió la renuncia del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, que finalmente se llevó a cabo, sino también la caída de Peña Nieto.

La principal razón de este reclamo: su incapacidad para mantener la justicia y la paz social del país.

¿Es suficiente esta razón para que un presidente dimita?

En su “Ensayo sobre el gobierno civil”, el filófoso John Locke enfatiza que el poder más importante es el legislativo (que forma nuestro estado de Derecho), al que tiene que subordinarse el ejecutivo, y que cada ciudadano deja en el Estado su poder de naturaleza (ese que tiene que ver con el mero derecho a la sobrevivencia) en bien de los otros sin otra “mira que la paz, seguridad y bien público de los habitantes”, pero que cuando el Estado utiliza este poder en perjuicio del pueblo (en realidad detentador del poder soberano), abusando del mismo, entonces se entra en un estado de guerra y el pueblo está en su derecho de recuperarlo, usando incluso la violencia.

La situación que atraviesa hoy nuestro país no deja lugar a dudas de que este poder de naturaleza (o sobrevivencia) está empezando a ser recuperado por el pueblo, cansado ya de los abusos en su contra, pues sería lo equivalente –para decirlo más gráficamente- a utilizar nuestra propia fuerza para atentar contra uno mismo.

La renuncia de un gobernador de un Estado (como el de Guerrero) dice ya mucho de la capacidad mostrada por la sociedad para recuperar su poder soberano, y de esto debe aprender el nuevo gobernador guerrerense.

De seguirse equivocando el gobierno de Peña Nieto (con la violencia, con la venta del país a inversionistas extranjeros, con la desigualdad), su caída no es improbable.

Salus populi suprema lex. Esto es algo que sus consejeros (no sus aduladores, esos mismos de los que hablaba Maquiavelo) le deberían recordar al presidente cada mañana y todas las mañanas.

Para salvarlo.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios