Si el pelícano pudiera pensar

No sé qué sea peor: no saber contar o no saber pensar. Dios me libre de lo segundo. Hay quienes se jactan de ser diestros con los números porque, curiosamente, son ellos mismos un número (generalmente un cero a la izquierda). Pero la sociedad no es un número. No es un voto. Ni tampoco la democracia es un número. Ni una “representación teatral”, como lo dijo Krauze. Son esos los que no hace mucho me escribían mensajes incendiarios que rezaban: “los vamos a chingar a los hijos de su pinche madre”, refiriéndose a Moreno Peña y su grupo, en las pasadas elecciones a gobernador, cuando el actual gobernador era sujeto a una guerra sucia por parte del “Otro PRI”. Sí, me refiero a José Luis Santana Ochoa, que hoy parece que ha cambiado las convicciones por los números, y las ideas –como le dijo Paz a Monsiváis- por las ocurrencias. No me interesa averiguar a qué hombre le está llevando la contaduría este pobre contador, me interesa nada más precisarle que, en efecto, como no sabe pensar, le voy a ayudar con el asunto de las elecciones del 2012 y la participación de Colima, centrándome en la anhelada unidad del PRI que tanto pregona, sin darse cuenta que le está pidiendo al gobernador Mario Anguiano (antes su primer jinete) que vaya y se corrompa con Moreno Peña y su Otro PRI. Para empezar, le recuerdo a él y a todos que yo no soy ni priista, ni panista, ni perredista. Yo soy un escritor y académico colimense que lo único que hace, para evitar entrar en las alarmantes cifras de la llamada “fuga de cerebros”, es contribuir a la democracia del sistema político de mi país y al bienestar de su sociedad. Y si apoyé el proyecto del actual gobernador colimense, al que ni siquiera conocía entonces, ¿o ya se les olvidó?, fue porque ni la propuesta del PAN, ni la del PRD (siendo yo más de izquierda que de derecha), ni mucho menos la del Otro PRI, me convencían, y como la democracia se construye participando (y aquí evocaría a Reyes Heroles), no nada más mirándola desde atrás del burladero, pues yo participo y lo seguiré haciendo siempre. Por supuesto, me interesa seguir la evolución de los jóvenes políticos, que son los que realmente pueden hacer las transformaciones profundas. En especial: Romero, Mely, Itzel y Nacho (del PRI), Indira y, pese a todo, Francisco Rodríguez (del PRD), Brenda, Esmeralda, Lugo y Andrés (del PAN). Ojalá se animen. Aclarado esto, le recuerdo al contador de ábaco que Mario Anguiano, actual gobernador, ganó la gubernatura con un PRI mucho más dividido que el de ahora, y aun así se echó a la bolsa más votos que el PAN y PRD, así que si ayer no necesitó la unidad con la que hoy quieren “marearlo”, tampoco la necesitará mañana para darle votos a su candidato presidencial y a sus senadores y diputados federales, ediles y congresistas, siempre que no estén identificados con el Otro PRI. Si, en cambio, en aras de la unidad priista se “arregla” con el Otro PRI y Diario de Colima, lograrían su unidad deseada pero, a cambio, la sociedad, resentida por semejante traición, le cobraría una cara factura. El gobernador no debe perder la brújula y saber esto: la sociedad no es un voto, no es un número, hay que evolucionar de una buena vez, así que lo único que puede hacerlo generar votos hasta para exportar a la luna, si es que los contadores creen que de eso se trata la democracia, es que su trabajo siga teniendo vocación social, buena rendición de cuentas, instituciones eficientes y competentes, reactivación del campo y de la industria, promoción del turismo y, sobre todo, el respaldo de un trabajo honesto. Nada más. Y que los que saben contar, que despierten al nuevo mundo, porque si no lo hacen pronto correrán el riesgo de contar, sí, pero cuentos chinos.

 

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2 comentarios en “Si el pelícano pudiera pensar”

Justamente, lo que suelo deplorar en mi país (Paraguay) es esa
“democracia aritmética” del número bruto malpensado que nos ha impuesto la llamada burguesía “parlamentarista” desde la destrucción del Paraguay independiente en 1870 con una coalición de tres naciones azuzadas por el imperio británico (cualquier semejanza con el caso de Libia, es una alevosa coincidencia diría) y la reciente deposición de la tiranía de Stroessner, sólo se busca la CANTIDAD y no la calidad ciudadana.
Para ese fin y la declinación del intelecto crítico se ha depauperado al sistema educativo con “reformas” financiadas por el BID y el FMI.
Ahora se memoriza, PERO NO SE RAZONA. Y eso es más que grave; un cáncer social qu para el siglo XXI se hace metástasis y abono para el ALCA y el nuevo orden mundial.

Chester el lobo estepario

en estaq sociedad colimense se seguira dando este tipo de trastupijes ya que los nuevos y politicos de vieja cuña siguen añorando el poder y el joder, en fin es bueno que se tenga la suficientre hombria para llamar a las personas y personajes por su nombre y no unicamente se deje leer entre,lineas te felicito y estam,os de acuerdo.

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