Somalia, hambre y sequía

Es verdad que la situación de México es delicada en este momento, debido a la ola de violencia que se vive en todo el país, pero también es verdad que no es comparable con la hambruna que, producto de la sequía, está sufriendo Somalía.  La cifra de muertos por hambre (sobre todo niños) ya se hace ofensiva y llega a las dos mil personas por día, sobre todo al interior de Somalía, a donde el acceso humanitario ha tardado en llegar. Estamos hablando de doce millones de somalíes que están muriendo de hambre como no se había visto en seis décadas. La hambruna se declaró el 21 de julio pasado pero ya las organizaciones humanitarias habían advertido de esta tragedia desde principios de año, sin recibir la respuesta de las grandes potencias  económicas que, totalmente embebidas en solucionar sus propias crisis financieras y políticas, ven la tragedia como empiezan a verse ya, lamentablemente, todas las tragedias del mundo: con indiferencia. Se dice que incluso el presidente Barack Obama impidió que la ayuda llegara a las zonas capitaneadas por los islamistas radicales, que controlan parte del país. Aquel que quiera adentrarse en esta realidad, sólo tiene que asomarse a las noticias devastadoras que nos dan cuenta de los niños que yacen en el suelo de tierra, rodeados por una corona de moscas, con los ojos sin luz, prácticamente amigos ya de la muerte. Los líderes de organizaciones humanitarias (como Acción Contra el Hambre: www.accioncontraelhambre.org o Avaaz: www.avaaz.org) han pedido alzar la voz para que todos los países en posibilidades de ayudar puedan hacerlo de forma apremiante con el fin de evitar que estos doce millones de somalíes mueran de hambre. Advierten que, de no llegar la ayuda al cabo de un par de semanas, las consecuencias serán catastróficas. Extendamos, pues, una mano: y no olvidemos que salvando, nos salvamos.

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6 comentarios en “Somalia, hambre y sequía”

Rogelio, lamentablemente la indiferencia en todos los órdenes es cada vez mayor. Si los Estados hacen casi nada, ¿qué podemos hacer los ciudadanos para ayudar un poco?, ¿dónde nos podemos contactar? Si sabes, te agradecería la información.
Saludos.

Rogelio “hace 6 décadas” que nos enteramos de este problema. 60 años, 21,900 días en que alguien en este indiferente mundo pudo ofrecer opciones para mejorar las capacidades de respuesta y un mejor modo de vida para esa gente que aún vive de la caridad y de las migajas del mundo capitalista. Desde hace 60 años en la televisión se observa la misma imagen, ante la cual nos volvimos indiferentes al dolor de los demás, dijera Sontag, porque creímos que Bono, Diana, Jolie, Aniston y sus súper amigos solucionarían ese problema. Sesenta años de hambre, ¡carajo!…cómo no los va a matar?

Asi es mi Roger, salvando, nos salvamos; podemos empezar por el vecino…

Qué horrible…y de esas cosas ni se habla en la prensa o en la tele. Quizá poniendo cada uno nuestro grano de arena ayude algo. Gracias por abrirle a uno los ojos, Rogelio, es tan fácil no ver…

otro elemento importante en toda esta catástrofe es la presencia de grupos guerrilleros que no permiten el paso de contingentes de ayuda y peor aún, se apoderan de los bastimentos que llevan a la población, el problema es muy complejo (alguna vez inocentemente pensé, por qué no llevar alguna planta carnosa como el nopal para que se reproduzca allá? al fin cactus, resisten temperaturas extremas) y es una desgracia que la imagen cotidiana desde hace muchos años sea la de gente con hambre, está contra toda razón humana que personas y animales mueran de hambre y sed! no debería ser!

La indiferencia es reflejo nuestro banal estilo de vida capitalista. Como nosotros no padecemos hambre, ni sequias, ni guerras, no logramos asimiliar lo que siginfican estos terminos. El día que los padezcamos sentiremos de cerca lo que es morir de hambre y sed. Entonces recapacitemos por el agua que ahora dejamos derramar, por ese pedazo de pan que ya no nos gustó y por esa fruta a medio comer que tiramos al cesto.

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