Supremo Tribunal de Justicia, nueva época

Hace unos días tuve la oportunidad de conversar con el magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Colima, licenciado Rafael García Rincón, curiosamente un par de horas después de que se concretara su relección por dos años más al frente del Tribunal, en una votación de ocho votos a favor contra dos en contra. Aunque a un medio local (el mismo de siempre) le pareció extraño que la votación se haya dado en estos términos, a mí no hizo sino ratificarme lo que escribí hace un par de meses sobre los conflictos internos que padecía el Tribunal (esencialmente por la ambición de un grupo de magistrados con intenciones de controlarlo) y, sobre todo, las maneras un poco propias de ventilarlos. Es un contrasentido, por ejemplo, que un magistrado de un Tribunal de Justicia tenga que acudir a un periódico para intentar hacerse justicia, poniendo con ello en duda todo nuestro aparato legal. De la conversación con el magistrado presidente resaltaron dos aspectos que se ha propuesto para los próximos dos años: por un lado continuar con la modernización del aparato judicial y, por otro, la transparencia de todos sus procesos, incluidos los de erogación financiera. Nadie estará en desacuerdo con objetivos de esta naturaleza. Sin embargo, creo que en este momento la base sobre la cual debe levantarse la mejora de nuestro sistema judicial es el consenso de los magistrados y el trabajo en equipo. Los magistrados disidentes deben aceptar que no pudieron salirse con la suya, que hay una ratificación de mandato y que ahora, lo quieran o no, hay dos años por delante de trabajo más allá de sus intereses personales. De otra forma, el propio desgaste generado por las guerras internas ocasionará que cualquier proyecto encaminado a mejorar el sistema de impartición de justicia se abisme. Y nadie queremos eso.

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