Sutuc-Gobierno-Universidad de Colima: controversia

No haré un recuento del conflicto entre el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (Sutuc) y el rector de la máxima casa de estudios con respecto al Fondo para Pensionados (Fosap) porque sería redundar sobre un tema que, me parece, ha llegado a su límite. Tampoco haré un recuento del conflicto Universidad de Colima-Gobierno del Estado con respecto a los subsidios que el segundo eroga al primero porque ha sido ya bandera no sólo de actores políticos sino, incluso, del periodismo tendencioso llevado a cabo por Diario de Colima. Hablaré, sí, del tema que me parece esencial y que es, en el fondo, lo que ha creado esta controversia: la disputa por el control de nuestra alma máter de cara a la sucesión rectoral. Detrás de esta disputa está, para los que no lo sepan, los siguientes personajes: los ex rectores Fernando Moreno Peña y Humberto Silva Ochoa, aunque éste último –hay que decirlo- está actuando como un contrapeso (actitud siniestra aparte) para los fines aviesos del primero, quien tiene tentáculos visibles y comprobables dentro de nuestra universidad. Dos hechos sucedieron recientemente que nos permiten saltar a la otra orilla de la controversia y poner el acento en lo dicho anteriormente: el primero es que el propio rector desmintió a su propio Tesorero con respecto al adeudo que tenía gobierno del estado con nuestra máxima casa de estudios y el segundo es el acuerdo al que, por intermediación del propio gobernador del Estado, llegaron Sutuc y rectoría con respecto a los Fondos para Pensionados (Fosap), dando carpetazo así –por lo menos hasta pasadas las elecciones, en donde el rector participa como candidato a la diputación federal- a un conflicto que estaba ya de color rojo.  Pero aquí no acaba el conflicto real ni el fondo del asunto. Se ha puesto un curita en las heridas pero la herida real (la de la sucesión rectoral) aún está abierta. ¿Por qué es importante no dejar de insistir en que la universidad debe ser salvada de caer en manos del grupo político de Moreno Peña? Porque esto significaría retroceder a aquellos tiempos en que la Universidad era usada como un botín para fines puramente políticos y, por tanto, volvería a privar la verticalidad, la arbitrariedad, el saqueo de fondos y el ninguneo hacia los objetivos sustanciales de cualquier institución educativa, que es la de general y transmitir conocimiento y no ser plataforma electoral de nadie. El rector Aguayo López no puede, por tanto, dejar abiertos rubros que ponen en riesgo el futuro de la Universidad de Colima, bien de todos los colimenses y no de un grupo político que la quiere utilizar para, desde ahí, luchar por la gubernatura en 2015. Tampoco los universitarios pueden permitirlo, siendo ellos los principales afectados de las decisiones que tomen esos que nunca han mostrado ni el menor ápice de amor por nuestra universidad.

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