Tierra sin ley

Todo el mundo sabe que las virtudes sólo son útiles cuando se les aplica en el momento preciso. Si algo o alguien es contrario a nuestras opiniones, entonces la tolerancia es una buena vía para procurar el diálogo. Si algo o alguien nos obliga a hacer el mal, entonces la templanza nos haría poner contra la pared tan aviesa voluntad. Etcétera. De nada sirve, pues, jactarnos de ser tolerantes en un ambiente de consensos, ni templados en una situación de paz. Como de nada sirve, tampoco, no serlo en situaciones que, a la vista de todos, nos lo están urgiendo.
Veo el torrente de noticias, y me doy cuenta de que en México, como en Colima, existen, por lo menos, dos vidas y un abismo que las divide. Por un lado, la vida de los actores políticos, metidos en una batalla campal por conservar el poder a toda costa (sobre todo ahora que se avecinan lluvias electoreras) y, por otro, la vida de la sociedad, harta de tener que pagar tales costos, sí, pero también corresponsable de ellos. El abismo que las divide es un estado de Derecho pisoteado que, como consecuencia, ha dado origen a esta especie de tierra sin ley en la que todos gritan, protestan, denuncian, contradenuncian, sin el menor respeto por nuestras instituciones, y dándole a los medios de comunicación (en ese nivel estamos ya) la categoría de tribunales de justicia.
Los riesgos ya los sabemos: nadie cree ahora en nada ni en nadie. Estoy seguro que, por ejemplo, ahora nadie sabe si realmente algunos de los 36 judiciales arraigados hace unos días por supuestos lazos con el narcotráfico fueron torturados o no. Nadie sabe si realmente los periodistas que se dijeron agredidos por la Armada fueron realmente agredidos o sólo fue una invención suya. Nadie sabe si realmente el obispo José Luis Amezcua hizo más proselitismo político a favor del gobierno, en las camionetas donadas que a bien tuvo aceptar, o si realmente fue puramente pastoral.
Yo pregunto: ¿quién lo sabe ahora? ¿Quién le cree a quién? No creo en una oposición que se opone a todo como tampoco creo en un gobierno que a todo quiera imponerse. Si no queremos vivir una “doble vida”, entonces debemos empezar por cerrar el abismo y respetar nuestro estado de Derecho, estar por encima de nuestros intereses personales o de partido y ver, aunque sea por una sola vez en la vida, que es con educación como empezaremos a respetar las reglas de, al menos, nuestro propio juego.

Ecos de la Costa /AFmedios / Escucha también este Paracaídas en La Mejor FM, 92.5 de tu radio, martes, 8:30am.

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4 comentarios en “Tierra sin ley”

No se respetan las instituciones, porque éstas perdieron el respeto solas y no respetan a los ciudadanos. ¿Quién cree en alguna de las instancias del gobierno? El Ejecutivo, enloquecido; el Judicial, corrupto a más no poder; el Legislativo, dominado por la mafia del PRIAN, obediente a los intereses de los poderosos. Los tres, dominados por la mafia y sometidos por la televisión. ¿De qué estado de derecho (don d minúscula) se puede hablar?

Andrés del Ángel Escalona 21 febrero ,2011 a las 10:53 pm

En efecto, coincido contigo. Con el respeto a uno mismo, con eso puede comenzar un verdadero cambio. Sin él, lo demás es lo de menos. Saludos.

COINCIDO.SUFRIMOS DE ESTOS MALES EN CARNE PROPIA.UNA CARNE QUE ANTES ERA SANA, PULPOSA Y EFICIENTE, A TRAVÉS DE LOS AÑOS DESCIENDE VERTIGINOSAMENTE HACIA TERRITORIOS OSCUROS.EL DOLOR ES DE TODOS, Y GOLPEA A LOS INDEFENSOS. SIN ESCUELAS, HOSPITALES Y HOGARES CON PADRES PREOCUPADOS.¿A DÓNDE VAMOS?

Rogelio, como muchas veces lo he notado, tus comentarios reflejan una mezcla de coraje, dolor, impotencia y deseos enormes de que ocurra un cambio en nuestro querido México, sentimiento que sé que compartimos millones de mexicanos. Pero no basta solo con sentir, sino hay que tomar acción, hay que hacer algo para México cambie, y no solo México, sino todo el mundo, porque si miramos a otras partes veremos que el mundo, nuestra sociedad en general esta plagada de problemas cada vez mas agobiantes. Pongamos manos a la obra el dia de hoy. Critiquemos, reflexionemos, unamos nuestras manos, y seamos mas justos y humanos en TODO lo que hagamos. No hay que esperar ni un segundo mas, hagamoslo HOY, así mañana, estoy seguro, será un día mejor en el mundo. No nos quejemos tanto, sigamos el ejemplo de Jesucristo, que a pesar de todas las adversidades, no se quejó, sino que actuó hasta lograr su objetivo de cambiar el mundo. Saludos.

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