Tríptico: Internet, Salud y Educación

Tres programas del Gobierno del estado necesitan ser enfatizados, por su trascendencia: el de ColimaOnline, que le dará conectividad al 82% de la población del estado, a través de 318 plazas y jardines públicos, además de 33 centros de salud; el del Expediente Clínico Electrónico, como parte de la Agenda Digital de Salud, cuyo modelo incluso fue adoptado por el gobierno de Tlaxcala y destacado por el gobierno federal; y, englobándolos a los dos anteriores, el programa “Becarte Me late”, cuyo objetivo es no dejar fuera de la escuela a ningún joven estudiante que pertenezca a sectores vulnerables, prestando especial atención a las personas con discapacidad. Como el programa ColimaOnline apenas arrancó, lo único que podríamos decir en este momento es que es más crucial de lo que a simple vista parece y mucho menos censurable de lo que seguramente algunos críticos enceguecidos nos lo querrán hacer ver. Es, vuelvo a insistir, un programa que, de llevarse a cabo sin tropiezos, dejará una impronta significativa en el progreso de nuestro estado. Con respecto al Expediente Clínico Electrónico tendríamos que decir lo mismo: estamos frente a un logro cuya importancia no ha terminado de ser todavía valorada en toda su dimensión, cuando no debería de ser así. Por eso es necesario que se vuelvan a poner los reflectores sobre él, principalmente porque no lo ensombrece ninguna desventaja. Y, por último, con respecto al programa “Becarte me late”, debe reconocerse que tuvo críticas positivas desde que fue presentado, pero nunca las suficientes, sobre todo porque el tema educativo, de evidente prioridad para la actual administración (ahí están, por ejemplo, los más de 146 mdp recientemene adquiridos para infraestructura educativa), debe ser también un cónclave para la siguiente gestión y, de ser posible, para todas las por venir. Es un imperativo que el próximo gobernador tenga también como eje central de sus políticas públicas el desarrollo educativo de nuestra entidad, porque eso le dará no sólo continuidad a los programas que a este respecto se están llevando a cabo en la administración actual, sino también certeza de paz y justicia a toda la sociedad colimense, pues donde no hay educación, hay barbarie. Si en estos programas se involucra nuestra alma máter, cuya misión ahora tiene un enfoque eminentemente social (lo que me parece un acierto), y además se alían otras instituciones educativas (sin duda el propio Tecnológico de Colima), entonces la violencia que pueda haber en nuestro estado no será jamás incendiaria ni llegará a los niveles de saña a los que ha llegado en estados vecinos como Michoacán o Guerrero. No debemos olvidar que la materia pensante de un gobierno tiene su fuente más directa en sus instituciones educativas, así que unas (instituciones educativas) y otros (gobiernos) deben ser siempre vasos comunicantes, de otra forma no habrá prosperidad que valga.

 

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios