Zacualpan: realidad y fantasías

Hace unos días, los comuneros de Zacualpan allanaron las instalaciones de Ciapacov y dejaron sin agua a más de 300 mil habitantes de Colima. La razón: protestar contra la posible instalación de una mina de oro que traería daños lesivos a los habitantes de esta comunidad y a la naturaleza. La respuesta del Gobierno fue contundente: ejerció su autoridad para evitar que la medida de los comuneros pasara a mayores. Aunque habría que ver si se violaron derechos particulares en el ejercicio de esta autoridad, el Gobierno del estado hizo bien: nadie puede tomarse la justicia por su propia mano. Los líderes medioambientales y las facciones políticas (sobre todo del PRD, en voz de Francisco Rodríguez) hablaron de “comuneros acosados, ignorados, perjudicados, golpeados”. Esto es: como siempre, aprovecharon la ocasión no para abonar al diálogo y al respeto de la ley, incluso a la solución misma del problema, sino para herir más las susceptibilidades. Una mina se instala o no (como se instala un aeropuerto o se desvía un río) con base a lo que expertos dictaminen, siempre tomando en cuenta los perjuicios que esto traiga para las personas y el lugar que habitan. No hay más. Pero, por si esto fuera poco, el gobernador del estado confirmó: “Si no hay consenso de los habitantes de la comunidad indígena de Zacualpan, no se desarrollará ningún proyecto minero en esa comunidad”. Nada mejor para resolver el caso Zacualpan -sobre todo teniendo en cuenta que los opositores poco aportan a la solución del mismo- que la aplicación estricta de la ley: no deben, por un lado, violarse los derechos fundamentales de los habitantes de Zacualpan (instalación de mina incluida, con todos los daños que ya sabemos que esto conlleva), pero tampoco se puede permitir que con sus acciones vuelvan a agraviar a más de un tercio de la población de nuestro Estado. Si no queremos que nos pase lo que a Michoacán, la autoridad no debe doblegarse. Eso sí: su único y verdadero bastión es la ley, así que entre más pronto la autoridad responsable de resolver este asunto les entregue una respuesta definitiva a los habitantes de Zacualpan, mejor, de otra forma las fantasías de medioambientalistas y detractores políticos seguirán haciendo de las suyas.

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