Mano izquierda

Estoy escribiendo solo con la mano izquierda.
Mi mano derecha descansa, herida, en el antebrazo de la silla.
Escribo solo con mi mano izxquierda, justamente lenta,
no sabe cómo colocar los acentos ni los signos de interroigsación.
Lo ves.
Escribe mi mano izquierda incluso con faltas de ortografia,
errores de dedo,
cielos que le caen encima, retardados de tanto extrañar
la mano compañera.
Escribir con la mano iozquierdsa solamente,
dolida del esfuerzo, incompleta,
es como ir por la calle sin el brazo de la mujer amada,
su sonrisa a saber,
o estar acaso en mitad del silencio que dice y no dice,
que habla y no hasbla, tiritando siempre a falta de pan o sol.
Nada se puede hacer con la mano izquierda incompletamente,
pajarillo roto que balbuce,
su tonta nostalgia de mano compañera lo lleva a ninguna parte,
tal como los países partidos por la mitad, como mi páis,
con una mitad que fue a veces mucho siempre
y con la otra que ya jamás será.

Escribe un comentario en este libro

Comentarios