Para/caídas por Areli Rosas Gómez

Fecha: 30 de Julio de 2008
Autor: Areli Rosas Gómez

Lo encontré en una de esas tardes destinadas por la Secretaría de Cultura para obsequiar libros, justo en frente del jardín Libertad y entre tantos libros nuevos y usados que la gente regala para que a su vez, otros los regalen. Recorrí las pequeñas filas con los ojos bien abiertos para detectar lo mejor, y ahí estaba, al inicio de la línea de libros. Sin pensarlo mucho dije que quería ese, puse mi nombre en una hoja, lo miré, lo sentí un poco y lo llevé con expectativas positivas a casa.

Para/Caídas de Rogelio Guedea, se editó en el año 2007 con participación de la Secretaría de Cultura de Colima, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y editorial Ficticia. Son 129 páginas de relatos, historias, o para ser más precisa de microrelatos, oficio que le acuña la biografía que nos lo presenta en su mismo libro, además dice que es poeta nacido en la Ciudad de México, se ha hecho merecedor de varios premios: Mientras Olvido, Premio Internacional de Poesía Rosalía Castro 2001; Razón de mundo, Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2004; Fragmento, Premio Nacional de Poesía Sonora 2005, entre otros. Añade también que actualmente, participa en los medios mexicanos Ecos de la Costa, El Informador y La Jornada, es además profesor de tiempo completo en la Universidad de Otago en Nueva Zelanda.

Escuché del autor no hace mucho tiempo que vino a Colima a presentar este texto, en una de sus varias entrevistas en radio local, que extrañaba nuestro estado, que la vida en otro país no era fácil sobre todo por la cultura, pero que estaba feliz de estar en Colima y además presentando su libro Para/Caídas.

Uno hace con las situaciones que le pasan en la vida lo que quiere, tal vez sólo las platique con los amigos o las guarde junto a la almohada, pero Rogelio Guedea decidió escribirlas y publicarlas en forma de pequeños relatos, creo que es una forma de hacer útil todas esas historias que nos pasan a diario, todos esos sentimientos que experimentamos y todos los cambios que en la vida experimentamos. La vida precisamente, es un viaje en paracaídas, tela que nos lleva lentamente al final, en el recorrido pueden pasar muchos sentimientos y vivencias, así que con la certeza de que algún día se caerá al final, mejor aprovechar el tiempo en el reconfortable paracaídas para escribir de la vida.

En el texto el autor aborda temáticas del acontecer diario, en una primera parte del libro, que se titula Arte de lanzar, nos habla de su oficio: escribir, “Las palabras no encuentran su habitación. Pasan de una estancia a otra enredadas en una sábana blanca, como la loca del pueblo. Sólo les falta aullar…Comen pan duro: por desesperadas. Yo no soy el que hace las metáforas del escribante. Estoy hablando de las palabras y su ejercicio de nacer.”, fragmento de El oficio II.

Otro tema recurrente, yo diría que demasiado mencionado, son las mujeres, cosa que me llenó aún más de felicidad por pertenecer a ese raro e incomprensible grupo humano, las describe una y otra vez, nos presenta una mujer y luego a otra en una historia diferente, “Mujer que piense en español y bese en italiano. Mujer satélite o cometa. Mujer copa de ostiones de un restaurante en Manzanillo. Una mujer que saque mis penas a pasear…Una mujer más allá del bien y del mal, inocente y risueña, como el diablo”, palabras de Mujer portátil IV, en la parte del libro titulada Acróbata.

Muchas más historias como la vida en pareja, nos cuenta el escritor en este libro, presenta situaciones de la vida diaria, que al contarlas de otra manera, utilizando la literatura, se convierten en bellos relatos con los que fácilmente el lector se puede identificar.

Nos dice cómo es su vida en aquel nuevo país mostrándonos un poco de cultura y de su vida diaria, para así conocer Nueva Zelanda. Historias de noches en un bar, de conversaciones entre una pareja en una mesa en contexto de jazz, una tarde en algún lugar del mundo donde observa a una pareja sentada en una banca.

A pesar de estar en otro país, con su libro demuestra que siempre recuerda a México y la vida que aquí pasó, ya que en repetidas ocasiones hace mención en algún escrito, de nuestro país, se muestra añorando una tarde en Colima mientras escribe una nueva historia.

Me quedo con la idea de hacer de esas cosas experimentadas en el viaje, más de 90 micro relatos como los de Rogelio Guedea, claro que con el firme conocimiento de la responsabilidad y capacidad de crear historias, situaciones, personajes, mundos, que tiene un escritor, para después concentrarlos de forma armoniosa, amena, llena de simpatía, seducción y calidez en una historia con muchas historias más dentro, que lleve por título Para/Caídas.

http://elcomentario.ucol.mx/columna.php?idcolumna=10296

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