La historia de la poesía mexicana es sinónimo de libertad: Rogelio Guedea

Entrevista en La Crónica de Hoy sobre la reciente publicación del tomo 1 de la “Historia crítica de la poesía mexicana” (Conaculta-FCE, 2015):

Dos siglos de poesía mexicana que inician con José Manuel Sartorio y concluyen con Alí Chumacero, se reúnen en el libro Historia crítica de la poesía mexicana. Tomo I, compilado por el escritor Rogelio Guedea y que en sus palabras, es una obra que busca nuevas voces para repensar el pasado lírico del país de los siglos XIX y XX y mostrar que la historia de la poesía es sinónimo de libertad.
“Siempre habrá, en estos repasos, hallazgos que será importante poner sobre la mesa de los nuevos lectores: un rasgo que no se vio de algún poeta, un poema que se olvidó, e incluso un poeta que, por una razón injustificada, fue dejado en el olvido. Por eso es imprescindible obras cómo ésta”, señala el también director del Departamento de Español de la Universidad Otago, Nueva Zelanda.
La publicación, editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), incluye un estudio introductorio de cuatro movimientos líricos: neoclasicismo, romanticismo, modernismo y vanguardismo; mismos que son acompañados de biografías de los principales poetas de cada periodo.
Es decir, el lector encontrará estudios críticos sobre José Manuel Sartorio (1746-1829), José Joaquín Pesado (1801-1861), Guillermo Prieto (1818-1897), Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893), Salvador Díaz Mirón (1853-1928), Amado Nervo (1870-1919), José Juan Tablada (1871-1945), Ramón López Velarde (1888-1921), Octavio Paz (1914-1998), Efraín Huerta (1914-1982) y Ali Chumacero (1918-2010), por mencionar algunos.
“Cada nueva generación de poetas o críticos debe revisar su presente a la luz de su pasado. El pasado no es algo que debamos desoír, ni siquiera para resolver los avatares de nuestra vida cotidiana. Por eso es imprescindible que nuevas generaciones de críticos vuelvan a leer y a releer a los poetas que forman parte de su tradición para sopesar con una nueva mirada sus aportaciones e incluso sus pifias”, precisa Rogelio Guedea.
Algunas de esas nuevas voces críticas a las que se refiere e incluye en el libro, son: León Guillermo Gutiérrez, investigador de la UNAM; Roxana Elvridge-Thomas, investigadora de la Universidad del Claustro de Sor Juana; Eduardo Hurtado Montalvo representante de México en la Casa de los Poetas de Sevilla, la historiadora Raquel Huerta-Nava y el poeta José Homero.
Sobre la selección de los colaboradores, señala que buscó un equilibrio entre aquellos con trayectoria dentro de la crítica poética en México (como Alberto Paredes, Víctor Manuel Mendiola, Angélica Tornero, etcétera), y la nueva generación de críticos jóvenes ya consolidados (como Heriberto Yépez, Ignacio Sánchez Prado, Mario Bojórquez, Alí Calderón, etcétera)
POCO ESTUDIDA. En opinión de Rogelio Guedea, la poesía en México es poco estudiada, al igual que sucede en el mundo. “Es el género de menor interés para la crítica. Hay muchos poetas, sí, pero pocos críticos de poesía, lamentablemente, de manera que todavía hay mucho por hacer. La Historia crítica de la poesía mexicana intenta contribuir a la consolidación de este corpus”
A lo que aspiraría el académico de la Universidad Otago, comenta, es que por cada poeta mexicano considerado canon, por lo menos, hubiera un par de estudios monográficos.
“Yo mismo soy autor de una crónica de la poesía mexicana de los siglos XIX y XIX titulada Reloj de pulso, pero también de un libro dedicado a la Generación del Medio Siglo (Sabines, Rubén Bonifaz Nuño, Segovia), y recientemente terminé otro libro sobre la generación del 30 (Pacheco, Deniz, Zaid, etcétera), todo con el fin de seguir contribuyendo a la consolidación de ese corpus crítico tan necesario para la poesía mexicana”, indica.
—¿La historia de la lírica mexicana es una constante búsqueda de identidad y libertad?
—Toda la poesía en realidad tiene como principio la libertad. Sin libertad es imposible escribir poesía, de aquí que muchos poetas también la quieran ejercer en otros terrenos, como el social o el político.
“En la historia política de México, por lo menos del siglo XIX a la fecha, son evidentes las participaciones de muchos poetas en los asuntos políticos y sociales de su entorno. Por eso, en los países con sistemas políticos represores, como el nuestro, la labor de los poetas es fundamental”, agrega.
Además, refiere que en la historia de la poesía mexicana, existen dos líneas principales: la culta, que generalmente son los poetas que les interesa explorar y explotar las potencialidades del lenguaje, y la popular donde están los poetas más identificados con la idea de comunicar un mensaje, muchos de los cuales, se inscriben en la línea coloquialista de la poesía latinoamericana.
NERVO Y TABLADA. Uno de los textos críticos incluidos en el libro es el que habla sobre Amado Nervo, escrito por Víctor Manuel Pazarín, quien señala que este poeta ya no goza de la aceptación que tuvo en casi toda Hispanoamérica pues es una figura que despierta el silencio o las críticas.
“Me aventuro a decir que seguramente podremos darnos cuenta cómo un poeta que gozó de una fama inaudita, ahora las nuevas generaciones de poetas lo leen poco o nada, mientras que a otros de esa misma generación (que tal vez no gozaron de la misma fama) tienen mayor vigencia. El ejercicio crítico tiene por obligación generar este debate y, con él, propiciar más crítica al respecto, que nos hace falta mucho en nuestro país”, expresa Guedea.
Otro texto que resulta novedoso es el de José Homero hablando sobre la obra de Juan José Tablada, específicamente sobre el poco reconocimiento que tiene la obra La feria y definiendo sus poemas como fábulas formalistas.
“En general, todos los críticos más jóvenes, incluido Homero, hicieron importantes aportaciones sobre los poetas que analizaron. Su bagaje cultural, lectivo, social e incluso político es distinto al que tuvieron, por ejemplo, los autores de la generación Contemporáneos, o el propio Paz, que escribió sobre Tablada, Velarde, etcétera, de tal modo la lectura de estos poetas es distinta y entonces, los resultados de sus reflexiones serán diferentes”, indica.
Por último, Rogelio Guedea platica que la idea de hacer este libro surgió hace cinco años después de una conversación que sostuvo con el crítico y narrador mexicano Geney Beltrán, quien entonces trabajaba en Conaculta.
“Surgió la idea del proyecto, enmarcado en los demás proyectos que se realizarían con motivo de la celebración del bicentenario de México. Me pidió el proyecto y yo se lo presenté formalmente a la dirección de proyectos históricos del Conaculta, cuyo director es Enrique Florescano, el proyecto fue aprobado e iniciamos con el mismo”, concluyó.

 

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