“Rogelio Guedea: profeta hasta en su propia tierra”, por Juan Carlos Flores

Rogelio Guedea quizá es el escritor colimense más reconocido en los últimos tiempos, pues ha tenido éxito en el ámbito internacional y también en su natal tierra: Colima.

En entrevista vía internet para Ciudadan@ desde Nueva Zelanda, donde es profesor de tiempo completo en la Universidad Otago, confiesa que la respuesta del público colimense ha sido satisfactoria “Contrario al dicho que dice que nadie es profeta en su tierra, yo puedo decir lo contrario. Tengo un nutrido número de lectores en mi estado y eso realmente me es muy gratificante, sobre todo cuando me encuentro en la calle gente que me habla de las obras mías que ha leído y hasta me cita pasajes de las mismas. Yo creo que para un escritor este pulso es fundamental, pues es donde se completa realmente el diálogo que uno empieza en su propia habitación, solo, cuando escribe sus libros”, admite.

Terminó su trilogía de su estado con la publicación “El crimen de los Tepames” (Random Houmes Mondarori, 2013) para completar sus obras “Conducir un tráiler” (2008) y “41” (2010) publicadas por la misma editorial.

Las dos primeras recibieron premios importantes: “Conducir un tráiler” ganó el Premio Memorial Silverio Cañada a mejor primera novela en la Semana Negra de Gijón, en 2009, y “41” recibió el Premio Interamericano de Literatura Carlos Montemayor para mejor obra publicada entre 2010-2011.

El crimen de Los Tepames es reciente, pero esperemos también que traiga su torta bajo el brazo. El ejercicio de la poesía es diferente y tiene una penetración distinta a la narrativa, aun cuando es el padre de todos los géneros. Publiqué el año pasado un libro de poemas titulado Campo minado, en una coedición de la Editorial Aldus y de la Secretaría de Cultura de Colima, y estoy muy contento con la recepción que ha tenido”.

Tu novela “El crimen de los Tepames” toca el tema de las mineras en Colima ¿Ves alguna coincidencia con lo que sucede actualmente en el estado?

-Por supuesto. Cuando yo escribí “El crimen de Los Tepames” intuí que los problemas que vendrían en el futuro serían a través de los daños ocasionados por las mineras instaladas en México, incluso que iban a ser penetradas por el narco. Digo que lo intuí porque todavía no aparecían las notas que hablaban ya de cómo el narco había penetrado en las mineras mexicanas. Eso me sorprendió porque en mi novela yo lo había intuido. Era, en ese momento, una especulación. Ahora ya mi novela está tratando un tema que es una realidad. Eso confirma lo consabido: que la ficción, a veces, supera a la realidad. Se adelanta a ella.

Que su obra haya tenido premios internacionales es una ventaja, admite, para darle una mayor visibilidad a su obra “Y eso no lo podemos demeritar. Yo estoy muy agradecido con los premios que he recibido por esa misma razón: porque han hecho que mi obra camine más y tenga más visibilidad en librerías, ferias, etcétera”.

El resto de tus novelas también tocan la realidad mexicana y colimense, excepto la Mala Jugada.

“La mala jugada” no es la excepción, aun cuando se trate de una novela para niños. Es una novela que toca la realidad mexicana y colimense. Sucede en Colima, en el barrio “Los Viveros”, y es una novela sobre la amistad y la justicia. Es una novela que intenta inculcar en los lectores (en este caso lectores de diez a doce años) el valor de la amistad y la importancia de la justicia.  Eso es “La mala jugada”. Yo espero lograr ese objetivo. En mis novelas anteriores también manejo estos dos temas esenciales: el valor de la amistad y la importancia de la justicia, pero los frescos que pinto son más complejos y mucho menos evidentes, como en “La mala jugada”, en la que no podía darme ese lujo por tratarse de un público lector distinto.

El escritor colimense planea una siguiente novela ahora sobre peleas de gallos para reflejar la violencia que vive su país en esta actividad “Las peleas de gallos como una metáfora de esta violencia que se vive en mi país. Pero también me interesa esta novela para seguir reflejando la vida rural mexicana, que me fascina. Soy un apasionado de la cultura popular mexicana y continuaré, por el momento, escribiendo sobre eso. “El crimen de Los Tepames” muestra esta obsesión que tengo por la vida rural mexicana”.

Sin embargo, no deja de lado, su otro amor, la poesía en donde acaba de terminar su más reciente obra en este género   “Si no te hubieras ido”, con evocaciones a la música popular “Es un poemario que refleja, además, nuestra cotidianidad y, por eso, está escrito en un lenguaje coloquial, con humor, y en ciertos momentos con dramatismo. Habla de un hombre que es abandonado por su mujer y que, de pronto, se encuentra en medio de un mundo desconocido: el de las labores domésticas. Este libro me ha dejado muy contento porque en él descubro una voz y un tono poético novedoso, y novedoso no sólo con respecto a mi propia poesía, sino con respecto a la tradición poética mexicana. Vamos a ver cómo le va”.

El proceso de creación, continúa Guedea, involucra varios canales de comunicación que cuando uno ya no es suficiente, como el caso de la poesía, busca otros géneros como la novela, el cuento, la crónica o el artículo periodístico, el cual es colaborador de prestigiosos diarios como El financiero, La Jornada y en la agencia informativa, Colimanoticias.

“Yo practico prácticamente todos los géneros. Lo único que no he escrito formalmente es teatro. Pero no descarto esa posibilidad. Con el género que ahora más disfruto es el microrrelato, porque es un híbrido a través del cual puedo usar el resto de los géneros. Puedo incluir metáforas como en la poesía, reflexiones como en el ensayo e incluso ficcionalizar como en el cuento y la narrativa. Por eso lo practico consuetudinariamente, a través de mi columna Al vuelo”.

¿Cómo ves el escenario para los jóvenes talentos de Colima? ¿Hay talento?

Ayer estaba hablando precisamente con un escritor colimense, coordinador de un taller literario, quien me decía que parecía que surgían grupos que luego se desvanecían. Nombres que luego desaparecían, igualmente. Es mi impresión también. Pero seguramente algo surgirá en las nuevas generaciones. Algo potente. Nunca deja de pasar. Así que hay que estar atentos

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