Rogelio Guedea: un consumado escritor colimense por Julio César Zamora

Fecha: 23 de Enero de 2008
Autor: Julio César Zamora

Hace más de 10 años el escritor Rogelio Guedea publicó su primer libro, “Los dolores de la carne”, poemario editado en 1997; en este año, salen a la luz dos obras más, “Oficio: leer”, libro que reúne un poco de todos los géneros literarios, y “Conducir un tráiler”, su primera novela.
El profesor en la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, Rogelio Guedea, también egresado de la Universidad de Colima en la Licenciatura de Lengua y Literatura de la Escuela Superior de Ciencias de la Educación, es el primer colimense en publicar bajo el sello editorial de Random House Mondadori, empresa que reúne los sellos más destacados del mundo editorial en lengua española.

LA OBRA
Egresado también en Derecho por la Universidad de Colima y doctor en Letras Hispánicas (2000-2003) por la Universidad de Córdoba, España, editará su primer novela alrededor de septiembre, pero es también la publicación número 25 de su bibliografía personal.
“Cuando yo envié la novela a Random House Mondadori fue como tirar una piedra al mar; sin embargo, seis meses después, sorpresivamente, me llamaron para firmar contrato. Entonces me di cuenta de que era una novela que sola se abrió paso”, expresó Guedea. Respecto a la temática de “Conducir un tráiler”, el autor especificó que es una novela de crímenes, “y aunque tiene una cercanía con la novela policiaca, no es propiamente del género negro”.
Durante sus primeros estudios, el ahora catedrático y doctor en Letras trabajó tres años en el Ministerio Público y tres más en el Supremo Tribunal de Justicia, “en mi familia siempre hubo gente relacionada con el Derecho, sin embargo, hoy en día tras haber terminado esta novela, he aprovechado bastante aquellas experiencias laborales y mi formación como abogado para escribir esta obra”.
No obstante, en Rogelio Guedea desde siempre hubo una inquietud por la literatura, “yo no tuve padrinazgo; me formé con lecturas, estudio, y en el constante trabajo del oficio: escribir. Desde mi primer libro fue un trabajo en solitario”.
Además de aquel poemario, el catedrático de la Universidad de Otago ha escrito tres antologías, cuatro libros de microrrelatos, ocho de poesía, uno de crónicas, dos de entrevistas, uno de traducciones de poemas, y un ensayo largo. Entre sus trabajos inéditos destaca “La mala jugada”, libro de cuentos.
“La primer antología que hice fue de iniciación, siempre me ha gustado la investigación y la historia; así que en ella rescaté a los poetas colimenses del siglo XIX; luego hice una de poesía mexicana en general; después “A contraluz”, que incluye a 17 poetas mexicanos, una publicación de crítica sobre poesía en la cual participan poetas-ensayistas”.

LA POESÍA
El inagotable escritor ha abordado todos los géneros literarios, sin embargo, la poesía es el género que más le atrae, “pienso que la poesía es la que ha alimentado a los demás géneros, aunque sólo me falte el teatro”.
En 2001 ganó el Premio Internacional de Poesía Rosalía de Castro en España; el Amado Nervo en 2004, y el Premio Nacional de Poesía Sonora 2005, ambos en México.
Un poco impresionado, Rogelio Guedea asegura que las tradiciones poéticas siguen líneas muy particulares, y el temperamento Latinoamericano es el más florido. “La línea poética actual está siempre tendiendo más de dos elementos que yo considero importantes: la ironía y la narratividad”. El autor de “Senos sones y otros huapanguitos” (2001) expresa que uno de los aciertos de los poetas de ahora es haber dejado el tono grave, melancólico y fúnebre, “las nuevas voces tienden a incluir estos elementos: ironía, narratividad y experimentación. Cada vez se deja más de lado el registro elegiaco”.
Respecto a la creación en Colima, Rogelio Guedea opinó que no hay todavía una constante que sea identificable, “quizá porque yo mismo formo parte de este entorno no es tan fácil ser objetivo. Yo siento que mi trabajo es la suma de todos los creadores; de tal forma que si alguien tiene conquistas literarias, o si yo las conquisto, creo que viene a sumar a todos los poetas colimenses porque formamos parte del mismo semillero. Finalmente, los triunfos de los otros poetas y escritores de tu tierra son también tus propios triunfos”.

EL OFICIO
El catedrático que actualmente tiene tres años viviendo en Nueva Zelanda como profesor de tiempo completo impartiendo la materia de Literatura Latinoamericana, señaló que las nuevas generaciones que están emergiendo “necesitan mucho rigor, creo que la parte lúdica es muy importante pero con seriedad. Eso sería clave para que estos poetas y escritores puedan dar un gran salto hacia ámbitos importantes. Yo veo de una forma panorámica, la falta de formación intelectual, rigor creativo, constancia, perseverancia; engrosar el oficio”.
Agregó: “Para construir una obra hay que pasar muchas horas frente a la máquina; lo demás es farándula literaria. Se requiere un trabajo constante, y siempre hay trabajo. Se necesita leer, reflexionar, tomar notas, y escribir. Todo está dentro del mismo cauce”.
Finalmente, con la mirada firme y la seguridad de los hombres que usan la expresión escrita, Rogelio Guedea expresó “para mí la verdadera poesía combina dos elementos que se han tratado de disociar: la comunicación y el conocimiento. Cuando la poesía te da la oportunidad no sólo de conocerte a ti mismo sino, además, de dialogar con la otredad, entonces el acto poético alcanza su verdadera dimensión, es el más grande ejercicio de comunicación y conocimiento que pueda existir. Es donde el poeta alcanza su plena transparencia”.

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