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	<title>Rogelio Guedea</title>
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	<description>escritor mexicano</description>
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		<title>Libros, editores, autores</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 20:14:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Al Vuelos]]></category>

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		<description><![CDATA[Para José Ángel Zapatero
Hablando de libros y escritores con mi editor español en un restorán de Palencia, mientras comemos un cordero de sabor indecible, suave, se deshace en el paladar. Mi editor español habla de la cantidad de originales que recibe al día, a la semana, al mes. Se siente abrumado, dice, con tanto compromiso, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para José Ángel Zapatero</p>
<p>Hablando de libros y escritores con mi editor español en un restorán de Palencia, mientras comemos un cordero de sabor indecible, suave, se deshace en el paladar. Mi editor español habla de la cantidad de originales que recibe al día, a la semana, al mes. Se siente abrumado, dice, con tanto compromiso, al tiempo que da cifras de la enorme cantidad de libros que se publican al año, setenta mil, o al mes, sesenta mil, o al día, cincuenta mil. Imposible saberlo. No sabe qué hacer incluso con tanto manuscrito intentando ser publicado por su editorial. Mientras habla lo escucho con expectación, un poco abrumado también: incontables libros, tantos autores y tan escasos lectores, y la vida fluyendo a una velocidad inalcanzable, arrastrada por una marea de polvo y viento y gente. Y cuando apenas quiero encogerme de hombros, y desaparecer como el humo en la boquilla de una botella, me doy cuenta de súbito de que las pruebas de mi libro <em>Cruce de vías</em>, que aparecerán en breve bajo el sello de su editorial y que acaba de entregarme, deberían hacerme sentir dichoso, o por lo menos complacido, o quizá menos triste, no importa que también mi libro esté a un paso de convertirse en esos setenta, o sesenta o cincuenta mil libros que se publican al año, y que seguramente nadie leerá, o tal vez sí, o no, o qué importa ya si también me doy cuenta que no sólo me he ganado a un buen editor sino, lo que es mejor, a un excelente amigo. Y estamos brindando.</p>
<p><a href="http://www.afmedios.com/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=9036:al-vuelo&amp;amp;catid=169:rogelio-guedea&amp;amp;Itemid=530">Afmedios</a></p>
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		<title>El mundo a cuestas</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 07:28:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Al Vuelos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Un amigo escritor que también es psicólogo me recomendó, después de oír  mi caso, ir con un psicoterapeuta para que me ayude a mejorar, dijo, mi  calidad de vida, esto es, a que ya no me duela el mundo como me duele, y  así poderle sonreír todo el día a la desgracia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;"><br />
Un amigo escritor que también es psicólogo me recomendó, después de oír  mi caso, ir con un psicoterapeuta para que me ayude a mejorar, dijo, mi  calidad de vida, esto es, a que ya no me duela el mundo como me duele, y  así poderle sonreír todo el día a la desgracia humana, y dormir las  ocho horas diarias de rigor, y no angustiarme en medio de la multitud  que no va ni viene de ninguna parte, o de la soledad de isla que llevo  en mis andamios interiores. Yo, después de escucharlo, no tengo más  remedio que decirle -o no se lo digo, pero lo pienso- que si esas  maravillas logra la psicoterapia yo prefiero quedarme así angustiado  ante la rama que se quiebra o tiembla de frío, o roto ante el pájaro que  no puede volar, o insomne frente a la muerte consuetudinaria de mi país  que agoniza, o tristísimo ante el niño que pide limosna a la entrada y  salida del metro. Que me deje así, le digo, porque sufrir es ver, y no  hay cosa mejor -en esta vida y en la otra, le digo- que estar despierto.</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;"><a href="http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&amp;id=85809&amp;encabezado=Al%20Vuelo">Ecos de la Costa</a><br />
</span></p>
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		<title>Ventanas abiertas</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 14:47:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paracaídas]]></category>

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		<description><![CDATA[ Nadie en Colima debería tener vehículos con cristales polarizados, y  menos ahora que necesitamos vernos los unos a los otros más que nunca.  Una ciudad de “ventanas abiertas” sería lo más sano para los que llegan,  para los que se van y para los que se quedan, por siempre. Lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: medium;"><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: xx-small;"><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;"> Nadie en Colima debería tener vehículos con cristales polarizados, y  menos ahora que necesitamos vernos los unos a los otros más que nunca.  Una ciudad de “ventanas abiertas” sería lo más sano para los que llegan,  para los que se van y para los que se quedan, por siempre. Lo que se  oculta es hermano de lo ruin, se sabe. De ahí que las declaraciones del  gobernador Mario Anguiano en el sentido de que despolarizará los  cristales de su vehículo y pedirá a los miembros de su gabinete que  hagan lo propio, demuestra -con hechos- una vocación de transparencia.  La sociedad misma debería seguir esta avanzada, y -junto con el  mandatario y su gabinete- no sólo despolarizar los cristales de sus  vehículos sino, sobre todo, de sus intenciones, sus deseos y acciones,  su actitud frente a los retos del tiempo nuevo. Despolarizar los  cristales del vehículo como los entretelones de la conciencia ciudadana,  que todavía tendrá que enfrentar peores males que los que ya sufre  ahora: la carencia de agua, la catástrofe ecológica, la demografía,  etcétera. Cada vez nos parecemos más a aquello que siempre negamos en  otros países o continentes. Empecemos, pues, por las pequeñas cosas, que  es desde ahí -un ladrillo, luego otro, y otro más- desde donde se  levantan las grandes fortalezas y se derriban todas las miserias. </span></span></span></p>
<p><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: medium;"><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: xx-small;"><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;"><a href="http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&amp;id=85719&amp;encabezado=Paraca%EDdas">Ecos de la Costa</a><br />
</span></span></span></p>
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		<title>Yo nunca había visto una Familia Negra tan blanca</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jul 2010 23:34:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paracaídas]]></category>

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		<description><![CDATA[Debo hacer una confesión, tal como las hace a cada rato Paco Ignacio Taibo II: si me dieran a elegir entre el ámbito literario y la dimensión humana, yo elegiría –sin pensarlo dos veces- lo segundo: la dimensión humana. Sin ésta no se explica la otra, ni existiría siquiera. Nada para mí está más allá [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Debo hacer una confesión, tal como las hace a cada rato Paco Ignacio Taibo II: si me dieran a elegir entre el ámbito literario y la dimensión humana, yo elegiría –sin pensarlo dos veces- lo segundo: la dimensión humana. Sin ésta no se explica la otra, ni existiría siquiera. Nada para mí está más allá ni es más importante que lo esencialmente humano.<br />
    Recordando a Montaigne, yo suscribiría también que es mejor ser buena persona que ser buen escritor. Pero no me voy a poner sentimental. Bueno, sí: que ahora ponerse sentimental, ante tanto tránsfuga de lo cursi, como si lo cursi fuera enfermedad incurable, resulta original. Tal vez por eso no puedo evitar mirar los bordes, los márgenes, casi las orillas de lo que no tiene orillas. No puedo evitarlo: a mis manos, como a mis pies, les aterra el lugar común, que es una serpiente que se muerde la cola un día sí y otro también. Y es así que he venido a caer en la cuenta –los milagros todavía existen, claro- de que a mí lo que más me ha impresionado de la Semana Negra no es el apabullante festival literario que es en sí mismo, y de lo cual a nadie le queda duda, sino, sobre todo, La Familia Negra, que hoy bautizo así y que conforman principalmente Paco Ignacio Taibo II, motor indiscutible de ese tren que parece que lo arrasará todo de un balazo, Paloma Saiz Tejero, su mujer, Marina, su encantadora hija, además de toda la Organización Negra (desde Xurde hasta Cristina pasando por Elena, Marisa, Alejandro, etcétera, etcétera). La lista impresionante de escritores de novela negra y policial, la pila de libros y libreros, las charlas y tertulias no tienen parangón, es cierto, pero a mí lo que me ha agujereado el esófago del alma y más allá ha sido la manera en que La Familia Negra vive, goza y, en algunos momentos, padece la Semana Negra. No he podido evitar, por ejemplo, ver cómo Marina Taibo responde a los llamados o exigencias de su padre, Paco Ignacio Taibo II, y corre hacia él para contestarle el celular o escuchar, puntual, sus sugerencias, todo ello con una amorosidad, tal cual se tratara del llamado de una voz que viniera del cielo, o ver cómo Paloma Saiz Tejero, en conciliábulo, como dos amigos inseparables, organiza y reorganiza con Paco Ignacio Taibo II, su marido, los eventos e imprevistos del día siguiente, o como Paco Ignacio Taibo II, que a veces parece que anda con un pie en la luna y otro en el garabato, y parece que no escucha pero escucha todo, se levanta para asistir a su madre, Maricarmen, también parte central de La Familia Negra, que corre el riesgo de dar un traspié en el próximo escalón, y ahí el célebre escritor de novela negra y policial, Paco Ignacio Taibo II, gran conversador y alentador de la mirada izquierda, se convierte en el hijo más bien dócil, inofensivo, inmensamente generoso, que no olvida que antes de ser todo lo anterior es hijo, y padre, y esposo, y tío, porque se le puede ver también pasando, cariñoso, su mano por el hombro de Lucía, la sobrina que acompaña a su madre durante el viaje y que lo mira todo como si acabara de descubrir el País de las Maravillas. Ya Aristóteles sabía muy bien, cuando escribió la Ética a Nicómaco, que la familia nació mucho antes que el Estado, y que, por tanto, le lleva a todo el resto de las instituciones una ventaja inapelable. Por eso, si todo el mundo, o las familias del mundo fueran tan blancas y tan entrañables, tan unidas y jubilosas, tan modélicas y solidarias como La Familia Negra, seguramente este diablo mundo sería otro muy distinto, y los malos escritores –antes negras personas también- serían, sin duda, cada vez mejores personas, que es lo que –hoy más que nunca- necesitamos.<br />
   <br />
<a href="http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&amp;id=85369&amp;encabezado=Parasubidas">Ecos de la Costa</a></p>
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		<title>Presentan &#8220;41&#8243; en la Semana Negra de Gijón</title>
		<link>http://www.rogelioguedea.com/noticias/presentan-41-en-la-semana-negra-de-gijon/</link>
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		<pubDate>Sun, 11 Jul 2010 19:58:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy a las 5pm será presentada la novela &#8220;41&#8243; de Rogelio Guedea durante la Semana Negra de Gijón,
que preside Paco Ignacio Taibo II y que reúne a más de 150 escritores de todo el mundo.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy a las 5pm será presentada la novela &#8220;41&#8243; de Rogelio Guedea durante la Semana Negra de Gijón,</p>
<p>que preside Paco Ignacio Taibo II y que reúne a más de 150 escritores de todo el mundo.</p>
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		<title>Las drogas, círculo vicioso</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 19:13:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paracaídas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos días el secretario de la juventud, Roberto  Ramírez, realizó declaraciones que no ocuparon en los medios las ocho  columnas que ameritaban. Habló de los suicidios de los jóvenes por  depresión y de las pocas estadísticas que hay sobre sus causas en  Colima. No sé hasta dónde el propio Roberto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: medium;"><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: xx-small;"><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;">Hace unos días el secretario de la juventud, Roberto  Ramírez, realizó declaraciones que no ocuparon en los medios las ocho  columnas que ameritaban. Habló de los suicidios de los jóvenes por  depresión y de las pocas estadísticas que hay sobre sus causas en  Colima. No sé hasta dónde el propio Roberto Ramírez esté consciente del  problema de salud pública que esto significa, pero me ha causado  extrañeza que este rubro no esté siendo atendido por las instituciones  correspondientes, cuando ello mismo puede ser (o es) un signo también  ligado a una realidad que nos avasalla actualmente: las drogas. La  carencia de ciertas drogas, sobre todo los derivados de las  metanfetaminas (como el cristal), produce depresión, ansiedad, paranoia,  psicosis, entre otros muchos daños colaterales. De este horror me di  cuenta en la investigación previa a la escritura de mi novela 41. En el  tema del combate a las drogas se han olvidado, o quizá obviado, algunos  otros temas no menos importantes: el de las adicciones. El cuerpo  lacerado o mutilado que encontramos en las calles a consecuencia del  combate al narcotráfico es directamente proporcional a las mentes  laceradas o mutiladas de aquéllos que son dependientes a estos  narcóticos. El infierno que hay afuera, y que todos vemos, no es menor  al que hay dentro, y que padecen -muchas veces en silencio- los que  viven con esta adicción. Y yo me pregunto (y pregunto): qué haremos con  todos los que trafican con drogas: ¿matarlos? ¿encarcelarlos?  ¿ofrecerles un oficio lícito? Y luego: qué haremos con todos los que las  consumen: ¿dejar que se suiciden? ¿ponerles una camisa de fuerza en un  centro de rehabilitación? ¿segregarlos? Es obvio que el incremento de  otros delitos (menores o no) asolarán a la sociedad. El efecto es  visible: cuando el tráfico de drogas no es ya un negocio, ¿qué otra  opción se tiene a la mano sino otras formas de delinquir? Y, por otro  lado: cuando la dosis de droga ya no llega con la constancia de siempre,  ¿qué otra opción les queda a los consumidores sino la depresión o el  delirio? Como colofón, esta certeza: un adicto a las drogas sin droga  puede ser tanto o más peligroso que un sicario con dos cuernos de chivo.</span></span></span></p>
<p><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: medium;"><span style="font-family: Verdana,Arial; color: #000000; font-size: xx-small;"><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;"><a href="http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&amp;id=84659&amp;encabezado=Paraca%EDdas">Ecos de la Costa</a><br />
</span></span></span></p>
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		<title>Una casa para un pájaro</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 20:11:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Al Vuelos]]></category>

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		<description><![CDATA[ Tengo tiempo realizando actividades que no tienen nada que ver con los  libros, la lectura, la escritura, la academia, etcétera. Me puse, por  ejemplo, entre otras muchas cosas, a hacer casas para pájaros. Guiado  por un detallado manual de carpintería, compré los utensilios  pertinentes y, en el sótano, abstraído de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;"> Tengo tiempo realizando actividades que no tienen nada que ver con los  libros, la lectura, la escritura, la academia, etcétera. Me puse, por  ejemplo, entre otras muchas cosas, a hacer casas para pájaros. Guiado  por un detallado manual de carpintería, compré los utensilios  pertinentes y, en el sótano, abstraído de todos y de todo, sobre una  larga mesa de madera, me puse a construir casas para pájaros, que fui  colgando en los árboles del jardín. Como vi que no se convertían en  refugio de nadie, así como las amantes que no saben complacer a sus  amadores, decidí entonces ponerles un poco de comida, abastecerlas de  agua y esperar los resultados. Fue hasta la mañana del tercer día,  curiosamente, cuando el bullicio de muchos pajarillos pecho azul me  despertó de súbito. Abrí la cortina y vi, a través de la ventana, un  revoloteo de alas entre las ramas. Parecía que los árboles habían  resucitado de un largo desmayo y ahora, vivaces, se disponían a celebrar  el día soleado. La escena se repitió una y otra mañana, hasta ahora  mismo que escribo y alcanzo a escuchar, desde este escritorio, los  árboles cantar. Hoy sólo me queda esta certeza: cuando escriba un poema  sobre esos árboles la poesía deberá estar en el canto de los pájaros. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana,Arial; font-size: small;"><a href="http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&amp;id=84429&amp;encabezado=Al%20vuelo">Ecos de la Costa</a><br />
</span></p>
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		<title>Diputado Nico: otra estrella fugaz</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 20:03:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paracaídas]]></category>

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		<description><![CDATA[No hace muchos años, mientras estudiaba el doctorado en España, una conductora de televisión, de esas de chismes de farándula, llamada Ana Rosa Quintana publicó una novela (Sabor a hiel, recuerdo) que fue un bombazo. De la noche a la mañana, la conductora de chismes de farándula evidenció un talento enorme para la escritura, que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No hace muchos años, mientras estudiaba el doctorado en España, una conductora de televisión, de esas de chismes de farándula, llamada Ana Rosa Quintana publicó una novela (Sabor a hiel, recuerdo) que fue un bombazo. De la noche a la mañana, la conductora de chismes de farándula evidenció un talento enorme para la escritura, que la ponía a la altura de García Márquez, Vargas Llosa, José Donoso, etcétera. La conductora de chismes de farándula daba entrevistas un día sí y otro también, deslizando siempre los secretos de su universo literario, que era vasto, y que la hizo vender en pocas semanas más de cien mil ejemplares de su novela. El éxito fue inmediato y su novela ocupó los primeros lugares en las listas de Libros más Vendidos. Todos los escritores del momento estaban asombrados, a saber. Pero no pasó mucho tiempo cuando, precisamente desde México, la voz de Ángeles Mastretta se levantó para denunciar que el culebrón de Ana Rosa Quintana contenía muchos pasajes de su obra, e incluso de la de Danielle Stell, acusándola de plagio. A raíz de esto, se descubrió otro hecho aun peor: que la flamante conductora de chismes de farándula Ana Rosa Quintana, hoy metida a novelista best-seller, había contratado un negro (y no precisamente de África) para que le escribiera su novela, y que había sido él el hacedor del plagio, ¡y el muy desdichado no le había dicho nada! Lo consabido: la novela fue retirada, el éxito de la conductora dilapidado, la vergüenza nacional izada y el telón de la obra de teatro caído poco antes de terminada la función. ¿Qué llevó a esta conductora a cometer tal rapacidad? La respuesta es sencilla: la ambición. Animal insaciable, esta misma ambición es la que ha abierto el traspatio de la heroicidad del diputado Nicolás Contreras y nos lo ha mostrado en todas sus mentiras e incongruencias. Nomás habría que revisar el expediente de su trayectoria (yo todavía lo recuerdo haciendo la misma grilla en la Escuela Superior de Ciencias de la Educación, donde también estudié) para darnos cuenta de que pocos cambios se podrán esperar con esta nueva camada de políticos que con la mano izquierda reciben varios millones de pesos (todos dentro de la legalidad, como si lo legal en México fuera justo) y con la derecha le entregan al pueblo, bondadosísimos, no ya leyes de altura, sino una simple bolsa de frijol.</p>
<p><a href="http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&amp;id=84329&amp;encabezado=Paraca%EDdas">Ecos de la Costa</a></p>
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		<title>Todo tiempo futuro fue peor</title>
		<link>http://www.rogelioguedea.com/uncategorized/todo-tiempo-futuro-fue-peor/</link>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 20:34:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
Así como el que se va, y anda de un  país a otro, y de una a otra ciudad, y luego de un tiempo largo como un siglo vuelve, por tristeza o soledad, a su lugar de origen, así se me figura que con esta  carrera del hombre hacia ninguna parte pasará, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p>Así como el que se va, y anda de un  país a otro, y de una a otra ciudad, y luego de un tiempo largo como un siglo vuelve, por tristeza o soledad, a su lugar de origen, así se me figura que con esta  carrera del hombre hacia ninguna parte pasará, y entonces el hombre cambiará el teléfono celular por la carta llevada por un barco o una carreta, y no  se bañará en la regadera sino en el río, y no verá el televisor sino los  pájaros del árbol cantando, y no montará en su vehículo sino en sus dos piernas,  y no destruirá a su enemigo –por odio o envidia- sino que lo hará su vecino  más próximo, y no cocinará la sopa con gas sobre la estufa sino en una fogata de tres piedras, y no volverá, por último, a ser tan infeliz como hasta ahora lo  ha sido, porque todo vértigo, y todo espanto, y toda enfermedad no será más  que un futuro lejano que se recordará con particular condescendencia.</p>
<p><a href="http://www.afmedios.com/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=7740:al-vuelo&amp;amp;catid=169:rogelio-guedea&amp;amp;Itemid=530">Afmedios</a></p>
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		<title>Rogelio Guedea (sobre novela &#8220;41&#8243;), por Élmer Mendoza</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jun 2010 20:13:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rogelio Guedea</dc:creator>
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		<description><![CDATA[México es un país multicultural, sin duda; por desgracia, también es  multidelincuencial; cuando menos así lo evidencia la novela 41 de  Rogelio Guedea, publicada por Mondadori en enero de 2010, donde  políticos, banqueros, homosexuales, tratantes, chulos y hombres de la  ley, se mueven en una reveladora ficción muy parecida a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>México es un país multicultural, sin duda; por desgracia, también es  multidelincuencial; cuando menos así lo evidencia la novela 41 de  Rogelio Guedea, publicada por Mondadori en enero de 2010, donde  políticos, banqueros, homosexuales, tratantes, chulos y hombres de la  ley, se mueven en una reveladora ficción muy parecida a la realidad.</p>
<p>El autor consigue un discurso fresco y creativo que se detiene en los  nombres y apodos de los personajes. Algunos apodos funcionan mejor según  el ámbito, y los que eligió Guedea para nombrar a sus facinerosos son  perfectos: Tigre, Güero, Ferras, Japonés, Chiva, Gaytorade, Tejón, un  ciego de gafas oscuras llamado Rigo Tovar, entre otros. Cada uno de  ellos, impregna la novela como un aliento de emoción y sorpresa. El  autor juega en los límites de la maldad y ese aspecto se convierte en  uno de los ejes importantes de la trama.</p>
<p>Un punto interesante es la incorporación de lenguaje jurídico que  funciona precisamente para crear el mundo de Ramiro Hernández, la  víctima, en base a las declaraciones de los que lo rodearon en vida y  otras figuras pertenecientes al mundo homosexual, donde la pedofilia  parece ser una de las prácticas comunes, y da lugar a la historia del  Japonés que fue iniciado a los 10 años como instrumento sexual y  drogadicto. Esta parte de la novela es rica en caracteres de personajes y  ágil, y no desmiente a Claudio Magris, que manifestó que: “Toda obra de  arte es íntimamente afín a una ley precisa… Bajo dicho aspecto se  perfila, si acaso, una afinidad entre literatura y derecho, gracias a la  analogía entre derecho y lenguaje.” Parte que el autor ha cuidado con  esmero y sentido literario.</p>
<p>Rogelio Guedea, que nació en Colima en 1974, es una narrador de sangre  fría. Experto en el manejo de la sordidez y conocedor del lenguaje duro  que la explica. El bajo mundo es amplio y significativo y por lo que  deja ver el novelista, a pesar de que a este universo le cuesta  controlar su “odio apelmazado” y está completamente “desmatriado”, no  tiene ninguna opción de redimirse y Guedea lo expresa tajantemente: “el  que impuesto está a perder, hasta lástima es que gane, ¿no?” El  abundante lenguaje duro, de sexo y adicción funciona como una  desublimación del lenguaje políticamente correcto, de la realidad que  representa y de su acelerado desgaste social. Para el autor de 41,  Colima es un infierno y no precisamente por la temperatura.</p>
<p>Sabino Delgado y Román Suazo, dos policías templados, marcarán el paso  de la investigación por su trabajo en el lugar de los hechos; no  obstante, antes de escudriñar pistas, buscan valores para compartir. El  humor de Guedea hace que sólo encuentren instrumentos sexuales que los  ponen ante sí mismos como heterosexuales convencidos. Un par de amigos  dispuesto a compartir una mujer, no sin antes investigar sobre las  características del viejo metesaca de Burgess: “No es por dártela a  desear, cotejó, pero con ésta juego beisbol los domingos”. Uno de ellos  compra una litografía de Los Girasoles de Van Gogh y comenta a su  compañero que los pinto Van Gor y “me dijo el pata de palo que el Van  Gor también cortaba las orejas de sus víctimas… que el güey era un  asesino en serie”.</p>
<p>Hay en 41 tres maneras de nombrar que son también significativas; por  ejemplo: “un subordinado es un saco de jícamas”, que no requiere mayor  explicación; un poderoso ordena una muerte con la expresión: “Dele pal  rastro”, y lo siguiente ilustra muy bien un proceder considerado normal  en el mundo de la delincuencia y de la política: “Como la amistad eterna  no existe, se hacen amigos un instante”. Todo escritor tiene el  compromiso de aportar expresiones para enriquecer nuestra percepción del  mundo y Rogelio no queda a deber.</p>
<p>Hay partes de la novela, sobre todo donde aparecen Ferras y el Japonés,  donde el discurso se amplía a varios planos. “Ferras imagina. Es un  maese en eso de la imaginación”. Los efectos de la droga y de eventos  extremos que los personajes enfrentan impacta el discurso: “La calle es  un lomo de serpiente”. Igual ocurre cuando el comandante Obispo recibe  una llamada donde le informan sobre un detenido que tiene que ver con  delitos cometidos en Colima: “Obispo cuelga de súbito el teléfono, pero  sigue escuchando la voz del comandante Pastrana, que sigue hablándole al  oído”. Hay una mezcla de tiempos dislocados que resulta agradable de  leer.</p>
<p>41 es una novela de violencia y de acechanzas que no terminan. Un  thriller con vocación. Rogelio Guedea la hace de incendiario en algo que  deberíamos compartir en nuestra lucha diaria por exorcizar lo terrible  de nuestra sociedad: abrir los ojos al único tiempo que nos toca de  vida.</p>
<p><a href="http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/48665.html">El Universal</a></p>
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