La mala jugada

La mala jugada

“La mala jugada es mi primera novela para niños y sé que será la más entrañable de todas por muchas razones. La principal: porque es una historia que escribí prácticamente para y con la ayuda de mi hijo Bruno. Como yo vivo en un país (Nueva Zelanda) donde nadie habla español, y como a mi hijo se le habían terminado las novelas en español que lee para no perder el idioma, yo me propuse escribir La mala jugada para entretenerlo mientras llegaba un pedido de libros que hice vía internet. Así que todos los días le entregaba un capítulo nuevo, que él leía y comentaba. De sus comentarios sobre los personajes que yo iba recreando y de los hechos que iba contando, yo sacaba el material para el próximo capítulo, que mi hijo me apuraba a escribir. Así hasta terminar, sin descanso. Aun con todo esto, debo hacer una confesión: La mala jugada es una novela autobiográfica. Los hechos y los personajes son reales,  e incluso también es real el lugar donde sucede la historia. Si alguien visita Colima vaya al barrio Los Viveros, que es donde nací y pasé mi infancia. Pregunte por el Chirris, Juanjo o por Suárez y les darán razón de ellos. Si preguntan por Tete, o sea por mí, les dirán que fui el niño más vago e insoportable del mundo pero que ahora parecer ser que vivo en una isla lejana, soy escritor y me ha convertido, por fin, en una buena persona. O, al menos, eso esperan”. (Rogelio Guedea)

 

 

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La Pititos nos citó este sábado a las diez de la mañana, pero todos llegamos a las diez y media. Tal vez por eso la encontramos con las manos empuñadas a mitad del lote baldío. Le falta nada más un pelo para que nadie dude de que se trata de una escoba parada.

—Está bien enojada —dice Juanjo, apenas la ve.

Los ojos de Chirris saltan como un resorte. Suárez se pone pálido como si tuviera tifoidea. Atravesamos el lote y nos detenemos a unos cuantos metros de distancia de ella, no vaya a ser que nos fusile. La Pititos adelanta su nariz aguileña dos palmos y dice con su voz de corneta:

—Por eso este país está como está —luego se inclina, toma cuatro palas y  agrega—: pero ésta es la oportunidad de que lo transformemos, muchachos.

A Chirris se le atranca una risotada entre los dientes, pero la Pititos, que ahora se ha inclinado para tomar los picos, no lo nota. Suárez se rasca la cabeza. Yo no sé de qué se trata todo esto. Una vez que la Pititos reparte las palas y los picos, nos explica que el motivo de esta citación es porque entre las funciones que tiene como presidenta del Comité de Barrio está la de prohijar acciones en aras de coadyuvar en la metamorfosis espiritual de los colonos, sobre todo de los más jóvenes. Todo esto lo dice nombrando a filósofos y moviendo de aquí para allá su dedo huesudo que parece la batuta de un director de orquesta. Cuando termina su discurso, Chirris le pica las costillas a Suárez. No ha entendido ni papa de esas palabras tan filosóficas de la Pititos. Suárez levanta las cejas y traga dos toneladas de saliva. ¿De qué se tratará todo esto?, me sigo preguntando.

La Pititos, que tiene marido pero como si ni lo tuviera porque la que da las órdenes en su casa es ella, nos pide que la sigamos.

Nos colocamos en fila india y la seguimos por la veredita que cruza los dos lotes baldíos, que colindan con su casa. La casa de la Pititos no es una casa, sino un palacio.  Dicen que en su azotea aterrizan platillos voladores. Nos detenemos junto a la llave de agua. Rompemos la fila y hacemos un semicírculo, de frente a ella. Todos prestando mucha atención a cada uno de sus movimientos.

—Aquí dentro está el líquido vital que convertirá la tierra estéril en un floreciente campo de cultivo —dice la Pititos recorriendo con la mirada todos los rincones del lote baldío y un poco más allá, como si entre sus pretenciones estuviera extender su reino hasta la siguiente cuadra.

Olvidé decir que, con excepción de donde estamos parados, todo el lote baldío está cubierto de maleza, que está hecha bolas en pequeños mazacotes de arena y piedra. Es una cochinada. Juanjo empieza a apretar los labios contra sus dientes de conejo, justo cuando la Pititos deja por fin de darle vueltas al asunto y va al grano. Entonces, nos explica de lo que se trata el negocio. Primero limpiaremos el lote y después ella lo dividirá en partes iguales para asignarnos a cada quien un pedazo. En él sembraremos pepino, rábano, cilantro y otras hortalizas. Lo que cosechemos lo vamos a vender en las tiendas de abarrotes de los alrededores o en el tianguis que se pone los sábados abajo del Parque Hidalgo.

—El dinero que saquen es para ustedes —dice la Pititos abriendo mucho los ojos para dejar claro que se trata de un jugoso negocio.

Todos nos volteamos a ver con cara de “nos acabamos de sacar la lotería”. Bueno, no todos. Chirris permanece con su clásica mueca de garrapata. No parece muy contento. Tal vez por eso, la Pititos agrega:

—Mis ganancias serán verlos transformados en hombres de bien —y al terminar de decirlo clava sus ojotes en los ojitos de chivo de Chirris.

—Sí, Pititos —se le sale decir a Chirris.

—¡Qué dijiste! —grita la Pititos, quien no sabe que le decimos así.

—Que le gusta el huevo frito —se entromete Suárez para salvar a Chirris del fusilamiento.

—¡Ah, bueno! —la Pititos abre la llave de agua y deja salir un chorro que surca la tierra en dos y se abisma entre los matorrales—. Duerman bien esta noche porque mañana les espera un trabajo duro —cierra la llave, se da la media vuelta y regresa a su palacio.

 

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8 comentarios en “La mala jugada”

ABRIL RODRIGUEZ 4 junio ,2013 a las 9:40 am

hola quiero conseguir su libro me puede decir en donde, soy de DF, y que precio tiene

hola , me recomendaron este libro donde lo puedo o pudiera conseguir ?

envio saludos y gracias

es el libro mas divertido que e leído en mi vida me encanta la parte en que van a decir con quien se va a quedar dulcemaria es un momento de suspenso emocionante cuando empecé a leer esa parte le apresure a leer para saber con quien se iba a quedar.

Excelente libro, el lenguaje es demasiado divertido y ameno, la historia te engancha desde la primera hoja. Lo compramos para mi hija al día siguiente ya lo habíamos leído todos.

Maria del Socorro 6 abril ,2016 a las 8:40 pm

Buenas noches me pueden decir cual es la introducción ,desarrollo y conclusión del libro es para mí hijo de 9 años le gustó mucho la mala jugada gracias

Saludos , padre La mala Jugada, felicidades a Don Rogelio Guedea, digno hijo de la Hermana Republica de Colima. Gracias por su literatura. Jorge Ceballos

Saludos y Felicidades desde Queretaro México, Jorge Ceballos

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